Un estudio reciente demuestra que el fracaso escolar es mayor entre los alumnos ‘enganchados’ al ordenador e Internet. Hace un año ya, aparecía esta noticia en la sección de Tendencias de la Vanguardia, y no ha sido un titular poco recurrente.

El uso que los jóvenes hacen de Internet, móviles y ordenadores repercute en los resultados escolares. Hablamos de un uso lúdico y no educativo, al que se dedican más de tres horas diarias: consultar el correo electrónico, actualizar Facebook, colgar una foto en Instagram o chatear por Whatsapp entre otros.

“El fracaso escolar llega al 16% entre el alumnado que utiliza el ordenador menos de una hora al día” pero llega rápidamente al 29% a partir de las tres horas. Estos datos, no significan que los adolescentes que no usan en absoluto las nuevas tecnologías obtengan mejores resultados, puesto que el 27% de estos casos también tiene un rendimiento escolar bajo.

Los investigadores aseguran que el riesgo de los usos tecnológicos reside en su adicción. El abuso de éstos conlleva a una actitud pasiva y una menor dedicación al estudio. Estos datos tienen una relación directa con la supervisión paterna.

En estos términos aparece la ‘educación TIC’. Las posibilidades que ofrecen la tecnología y el acceso a Internet son inmensas, pero hace falta prevenir sus malos usos. No solamente con campañas escolares sino con el acompañamiento de los adultos. Éstos deberían supervisar las actividades y los estudios de los menores; un dato alarmante confirma que el 62% de los jóvenes de 15 años no tiene normas para acceder a la red. 

7 CONSEJOS PARA EL BUEN USO DE LAS TIC

  1. Crear espacios de diálogo y crítica sobre el uso y el consumo de tecnología.
  2. Establecer un clima de confianza para que los jóvenes sepan que pueden contar con nosotros.
  3. Interesarse por lo que consumen en el móvil, el ordenador o la tableta.
  4. Jugar y navegar con ellos.
  5. Pactar horarios y usos y sean coherentes con los acuerdos tomados. Dar ejemplo en el uso del ordenador y el móvil.
  6. En la medida de lo posible, colocar los aparatos tecnológicos en espacios comunes.
  7. Intentar combinar otras actividades de ocio con las puramente dedicadas al ocio tecnológico.


He aquí la importancia del entorno y del acompañamiento de los jóvenes en su recorrido escolar y en su relación con las nuevas tecnologías. L’Atelier de Sarrià como escuela de refuerzo, ofrece un espacio de desarrollo dónde los menores pueden estudiar, además de interactuar personalmente, al margen de las redes sociales. L’Atelier de Sarrià cuenta con los recursos tecnológicos necesarios, supervisando siempre su uso didáctico. Es importante que en el estudio, los conocimientos se impartan y se compartan de forma personal, enriqueciendo la implicación del alumnado. 

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